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Category Archives: El cuento


El marco y la pintura
Dr.Josè Luis Merino.
Debes saber que un dia existió un marco de madera vieja apolillada
Que fuè hecho con madera de pino de la montaña
El viejo marco aùn recordaba el ensordecedor ruìdo de los secos golpes del hacha del hombre que cortaba sus entrañas ..para llevar su cuerpo inerte lejos de su hogar en la montaña. La fresca montaña con verde pasto y fresco viento que poemas recitaba.
El viejo marco recordaba que una sierra lo cortaba, una lija lo lijaba, un lienzo lo hidrataba
Tomando cuandrangular forma con filos en los lados y un sendo hueco en el centro donde había nada mas que nada.
Un dìa el marco de madera lijada y ya pintada, arrumbado en el rincón del desván de una vieja casa, triste se sentía, puès la sola soledad injusta que le acompañaba le daba nostalgias de su casa de su amada la montaña.
Hasta que un mejor dìa, un hombre joven colocaba un lienzo con rasposa tela con un colorido òleo en su centro, siendo ese dìa un frenesì de alegría al triste marco.
El lienzo tenía la bella figura de una hermosa dama de mirada quieta y sonrisa callada que con profundos ojos se posaba con la suavidad de una mariposa en toda la mirada que se acercaba y le admiraba; ojos oscuros y profundos como una noche sin estrellas, una luz en su rostro que deslumbraba y unas bellas manos una sobre otra que brillaban con esbeltos dedos cual teclas de piano dispuesto a ceder las mas bellas melodías.
El marco embelesado al rodear aquella pintura, feliz se sentía, puès en feliz centinela se había convertido y un profundo amor a primera vista lo invadìa, puès solo mas no se sentirìa y enamorado de aquella bella dama que su fiel compañera sería .
La hermosa dama en la pintura a diario le sonreía y un amor sincero se profesarìan.
Mi bella Dama del òleo el le decía…… Mi valiente guardìan, ella rezaba cuando percibìa con las fosas nasales de delicada nariz, el aroma de Pino que aùn tenía la madera tratada con barnices brillantes
Y muchos años después del noviazgo, cuando un transeúnte en el museo se acerca, puede escuchar si su oído se acerca, esos murmullos y versos de amor entre el viejo marco y el lienzo antìguo sobre amores eternos, poesia indivisible aùn por el recuerdo de la querida montaña.
Josè Luis Merino.


La Hora Gris.
Josè Luis Merino.
La hora gris, claro oscuro limítrofe entre el dìa y las sombras de la noche, exigia aùn a temprana hora , que la bombilla que daba una chillona luz amarillenta fuera encendida. La tenaz llovizna que durante la tarde se precipitò, había terminado; dejando un aroma de rociò de Verano puès las plantas y àrboles en el jardín que rodeaba el azul chapoteadero vacìo, vaporizaban exquisitamente. El verde jardín tenía una verde yuca de afiladas y amarillentas puntas . El pasto era de vez en vez afeitado bruscamente por la podadora manual que cortaba de un solo tajo la espesura, para volver a crecer una y otra vez , como para burlarse del viejo Vale que invertía todas sus fuerzas en limpiar el follaje que crecía del piso hacia el cielo. Dos sendos àrboles de delgados troncos se movían en un va y vèn con el viento, moviendo los nidos de canarios en sus puntas. El jardín era invadido por una vieja escalera de caracol de hierro y concreto que llevaba a la cocina de la casona. Esa escalera que subì y bajè mil veces, era cubierta por una verde enredadera que la trepaba tenazmente.
Mi jardín…cuantos momentos de feliz infancia pasè, mis horas en el, siempre fueron las màs cortas puès era un lugar que yo había hecho mìo, el lugar de mis travesuras..mi mejor escondite; lugar de meditación, tierra escarvada con mis manos para hacer pequeños estacionamientos de autos de juguete donde yo pasaba días enteros jugando a ser grande. Tambièn recibì buenas trompadas de mi jardín cuando majadero me portè con el, puès de vez en cuando al pisotear con descalzos piès las coloridas plantas, no pocas veces recibì pinchazos de insectos y arañas patonas y el dìa que desde la escalera de caracol me arrojè en el sueño de volar, el pasto sobre dura tierra, me recibió con un sendo porrazo en la cara que aùn me duele.
Un dìa me sentí alpinista que con cuerdas me descolgaba por la escalera, cayendo otra vez en la espesura que alegre me esperaba una y otra vez. Dos portones de metal se abrìan hacia el jardín Uno conducía hacia un local enorme donde una antìgua consola tocaba discos de acetato con alegres canciones que llegaban a las entrañas de las plantas. Zaz..zaz..zas, pa delante y para tràs ..el columpio me divierte…Empùjame mucho..empùjame mas!! Ohh mi canción preferida que me acompañaba durante todo el dìa hasta que los rayones de la aguja del fonógrafo acabò por arruinarlo. El local era una Tienda de abarrotes que absorbìa el tiempo de mi madre que la atendìa en todo momento, aùn recuerdo el sonido de los refrigeradores y de la màquina que cortaba el jamòn en finas rebanadas…..cuando yo llegaba de la Escuela que a pocas calles se encontraba, mi madre me recibìa con una sonrisa y un tierno beso en la mejilla, ofreciéndome una soda en envase pequeño de cristal y corcholata afilada….de piña mama…de piña!!! Era mi preferida.
Tal vez mi mejor amigo ;mi jardín, conocía mejor mis secretos que yo , y el mismo lugar, guardaba celosos misterios que poco tiempo después me serìan revelados.
Seres fantásticos lo avitaban,criaturas que eran capaces de leer mi mente y que compañía me hacían sin yo saberlo hasta que finalmente me fuè revelado el secreto..un secreto que hoy casi cuarenta años después, he decidido revelar.
Capaces de leer la mente y de ser invisibles aùn al ojo mas avesado, cuando lo deseaban se dejaban ver revoloteando como felices seres en el aire, agitaban sus brazos tàn rápido que la vista se quedaba lerda, sus rasgados ojos y boca recta sin expresión alguna en un rostro alargado que carecía de narìz y su blanco cuerpo incoloro con dos piernas separadas con las puntas de los piès dirigidos hacia los lados, no medìan mas que la uña de un pulgar. El momento predilecto para presentarse ante mi rostro era la hora gris y poco a poco los fuì haciendo mis amigos y compañía de diario, hasta que mi madre me gritaba desde la cocina para que subiera a cenar, dando por terminada mi aventura del dìa, para regresar al dìa siguiente al llegar de la escuela.
Despuès de terminar mis tareas y mirar la Tele de color que era una novedad en el momento durante la tarde, presuroso me dirigía hacia la puerta de metal que daba acceso a la escalera de caracol que me llevarìa a ese mundo privado…ese mundo mìo que nadie era capaz de arrebatarme. Mi gusto por estar en ese lugar obligò a mi padre a instalar luces en el jardìn en colores rojo y amarillo que resaltaban en las hojas de las plantas y parecía una fiesta multicolor..Claro una fiesta solo para una persona.
Los extraños seres hablaban a mis oìdos y escuchaba su revolotèo que cosquillas me daba en las orejas, pero a pesar de toda la atención que podía darles, jamàs pude comprender lo que me decían las diminutas voces.
Mis padres jamàs se enteraron de mis encuentros, por algún motivo decidì callarlo y dejè que mi vida transcurriera volviéndome cada vez màs grande y olvidadando poco a poco el incidente; mi vida me hizo grande y comencé a olvidar hasta que hace no mucho con mis dos bellos hijos y mi amada esposa, presenciè algo que despertó en mi ,tales recuerdos de infancia.
Una proyección cinematográfica donde seres mìticos asombrosos y mágicos, eran revelados a un niño y sus cantos cual sirena cautivaban a quienes los escuchaban. Seres pequeños alados que escondìan su presencia en forma de bellas flores, acompañaban la suerte de aquel niño. De ahì caì en cuenta de que Elfos se habían revelado a mi por alguna razón…quizá mi soberbio pensamiento me hizo sentir un elegido entre muchos para conocer esa verdad que para otros es una fantasìa infantil.
Quizà si vuelvo a creer, antes de mi partida pueda volver a ver a esos increíbles seres y finalmente logre escuchar sus suaves susurros.


La casa de Montenegro
Josè Luis Merino.

Era una tarde Fria y oscura con fina llovizna;Clio, se disponia a recorrer la larga casona de principios de siglo cuya anatomia era la de un gusano largo, de una sola planta,de manera que para recorrer del frente a la cocina que se encontraba al final, se tenia que recorrer habitación por habitación, una por una sin posibilidad de atajo alguno.Al frente del inmueble se encontraba un tendajón triste que ofrecia verdura fresca, especies, pan y leche;el estanquillo era atenido por la abuela Anita, quién cansada, no podia cerrar aún para terminar su jornada comerciante.
Clio que tenía ese nombre por inspiración del Abuelo Josè que gustaba de la lectura de la mitología Griega dando a su hija el nombre de la musa de la Historia; quién se encontraba en una de las habitaciones, le apasionaba escuchar las radionovelas que eran transmitidas al final del dia…..pronto daria incio……. Bernabè era la ansiada novela que sería escuchada puès en aquel entonces la televisión era un sueño en blanco y negro solo para iniciados.
Entonces presurosa, tomó al niño en sus brazos, corrió a la cocina para calentar en la estufa un poco de leche para el niño.
Avanzando por toda la cosa, finalmente arrivó a la cocina y entró. La oscuridad ya para esa hora reynaba en la casa.Clio jaló la cadena que encendia la luz del Foco y al hacerlo, terrible visión encendió sus pupilas.
Una anciana, si una viejecita delgada, alta, blanca y muy pálida, con atuendo negro que cubria hasta la cabeza, miraba a Clio sin parpadeo alguno;la aparición lucia recargada en el pretil del lavaplatos, sin decir palabra alguna, suspendida en el tiempo y en el espacio, .Clio al tener tal visión lejos de pensar en una aparición fantasmal, pensó con mente inquieta:Pero ¿Esta mujer que es lo que hace aquí? ¿Como ha entrado a la casa?, será amiga demi madre? y mientras su mente recorria todas las posibilidades terrenales, Clio bajó la mirada para darse cuenta de terrible hallazgo…………..Aquella dulce anciana, No tenia piés;permanecia suspendida en el espacio.
Clio salió corriendo con su pequeño de aquella cocina, gritando despavorida, pidiendo ayuda a la abuela anita quién aún se encontraba en el estanquillo. La abuela corrió al interior de la casona para tranquilizar a Clio y al pequeño que lloraba copiosamente,las palabras de la abuela intentaron apaciguar el terro de clio…..Pero hija que te pasa??? no hay tal señora!!!! son tus lagañas, ahi no hay nadie…………Mira hija, te acompaño, vamos entremos a la cocina para que veas que realmente lo que viste fué producto de tu imaginación.Siempre te he dicho que escuchar tantas Radionovelas no te iva a dejar nada abueno.

Tal incidente, se olvidó.
Pasaron los años, aquella vieja casona en la calle de Montenegro en Guadalajara, finalmente fué demolida para dar paso a la construcción de un Par vial. La familia años tenia de vivir en otras casas, hasta que un dia, una tarde lluviosa como aquella, la abuela Anita preguntó a Clio………..Hija….En verdad quiero que me respondas con Sinceridad…¿En verdad viste aquella aparición en la casa de Montenegro hace años? Si madre.-Reposndió.
La vi tan clara como te veo a ti ahora.
Hija mia.-Dijo la abuela…Pués tal aparición era verdad..Yo nunca quize decírtelo para que no te asustaras, pero yo vi varias veces a esa mujer en la cocina,Tu hermano cuauhtemoc la vió recorrer habitación por habitación en tardes oscuras y los vecinos no se cansaban de decirnos que varias familias habian vivido en la casona, sin sopotar mas de un año, teniendo que cambiarse debido a extrañas apariciones que acontecian en ella..Mira en la casa de Montenegro,vivian dos ancianas hermanas, una de ella murió justamente en la recámara donde tu dormias con el niño.
Tal suceso la sucedió a Clio,mi madre y el niño que llevaba a brazos en aquel momento, era yo, su hijo José Luis.